Septiembre

Se terminaba el mes de septiembre y un mar de nubes dominaba el cielo anunciando la llegada de las lluvias de octubre. El muchacho se paseó por los huertos que circundaban la casa mientras su madre revisaba las habitaciones y cerraba ventanas y puertas tras su paso.

Pasos

La luna se adivinaba tras las siluetas fantasmales de las nubes. Un perro asustadizo ladró en alguna caseta de campo próxima a la colina. Los pinos eran sombras atrapadas en la oscuridad. Cuando los ladridos cesaron y el viento amainó, los chicos oyeron con claridad el sonido triste de aquellos pasos que se aproximaban arrastrando guijarros colina arriba, desde las sombras del barranco.

Cambios

Tras la quinta reimpresión del borrador de la novela, con 89.000 palabras, he comprobado que existe un montón de incoherencias, saltos argumentales y otros errores que no me gustan. Día a día tomo una escena entera y la cambio. A veces me da tiempo a dos escenas. Por lo general escribo unas 1.500 palabras al día (lo que hago, básicamente es borrar la escena anterior y escribirla de nuevo, pero dándole una nueva persepctiva, un nuevo lenguaje, una mayor profundidad… en definitiva, puliendo errores).

Hoy he llegado a la barbaridad de 95.000 palabras. Pero a partir de hoy, ese número caerá (debe ser así porque aún no he empezado a borrar las escenas que no me caen bien).

Además hoy he creado un nuevo personaje, que aunque va a ser muy secundario, me encanta (por lo malvado que es…)

Adelante!

Labios

Aquellos labios apagados como las pálidas amapolas donde había pasado las tardes de verano, nunca más podrían anestesiar mis miedos cotidianos.

También en un corazón vacío se escucha el eco de un amor quebrado.